Revisar el trabajo y hacer que las correcciones se queden
La primera corrección es fácil: dices qué está mal y el agente lo arregla. Lo que decide si este producto te ahorra tiempo es lo que ocurre después con esa corrección — si vale una vez o para siempre.
Revisar
Lee el resultado como aquello que debe ser. Un borrador de publicación se juzga como publicación, no como respuesta de chat.
Tres preguntas atrapan casi todo. ¿Sirve tal cual, o pide el trabajo que esperabas ahorrarte? ¿Suena a ti? ¿Y hay algo inventado dentro — un número, una fecha, una afirmación sobre tu negocio que tú no diste?
Lo último merece una costumbre, no un control ocasional. Los agentes tiran de tus fichas, de tus servicios conectados y de conocimiento general, y lo tercero no tiene ni idea de qué es cierto en tu caso. Donde un dato importe, pregunta de dónde viene. Un buen agente te lo dirá, o admitirá que lo supuso.
Los cuatro sitios donde vive una corrección

En el chat. Puntual. «Más corto, quita el tercer punto.» Vale para lo que es propio de este trabajo. No cuesta nada y no enseña nada.
Como recuerdo. Un hecho o preferencia que debe moldearlo todo de ahora en adelante. «Nunca hacemos descuentos.» «Nuestros clientes son técnicos.» Di recuerda esto y pasa a formar parte del saber del espacio — ver recuerdos.
En las instrucciones de un agente. Cómo trabaja ese rol: de qué responde, qué hace siempre, qué no hace nunca sin preguntar, el listón que se le exige. Aquí va «los cambios de precio los consultas siempre conmigo».
Las encontrarás en la ficha del agente, en una pestaña llamada AGENT.md — la aplicación nombra un par de pestañas según el documento que hay detrás, y ese es el documento que el agente sigue de verdad. Léelo, edítalo, o simplemente di qué quieres cambiar y deja que el agente lo reescriba.
Como playbook. Cómo debe hacerse un trabajo recurrente, paso a paso. Sirve cuando la corrección es en realidad un procedimiento: «coteja los números con la hoja antes de escribir el resumen, siempre».
Cómo elegir
Pregúntate de qué va la corrección en realidad.
De este trabajo: el chat.
Del mundo — un hecho, una preferencia, una restricción que simplemente es cierta: un recuerdo.
De cómo se comporta este rol: las instrucciones del agente.
De los pasos de un trabajo recurrente: un playbook.
No tienes que colocarla tú. Di qué estaba mal y añade «haz que esto no vuelva a pasar», y el agente propondrá dónde debe vivir la corrección. Merece la pena mirar qué eligió: el sitio equivocado es la razón de que a veces una corrección no se quede.
Cuando las correcciones no se quedan
Si has dicho lo mismo tres veces, algo falla. Pregunta directamente: «¿qué tienes anotado sobre cómo quiero que se haga esto?». Las respuestas habituales: la corrección nunca pasó de ser un mensaje de chat, dos recuerdos se contradicen, o la instrucción vive en un agente mientras el trabajo lo hace otro.
Si un agente falla en un área entera y no en detalles, el problema suele ser el rol y no las instrucciones — tu equipo de agentes trata de cuándo conviene dividir uno.
Dilo también cuando sale bien
Infravalorado. «Este es exactamente el formato que quiero, sigue así» es una corrección tan duradera como cualquier queja, y la única forma de que un agente aprenda qué conservar cuando cambia lo demás.
Al principio BossForce también te preguntará directamente qué funciona y qué no. Esa respuesta se queda con tu espacio y moldea cómo trabajarán los agentes contigo después, así que vale más una respuesta sincera que una educada.